Sales del supermercado con los brazos cargados de pesadas bolsas de la compra, las llaves del coche en la mano y la mente ya puesta en la cena. Por fin te acomodas al volante, arrancas suavemente… y entonces, tras recorrer apenas unos metros, ¡ un ruido estridente y alarmante surge de la dirección de tus ruedas! Mala suerte, piensas inmediatamente, probablemente un pinchazo o algún objeto que se ha colado en el aparcamiento.
Pero antes de que salgas corriendo del coche presa del pánico, ten mucho cuidado. Esta desafortunada avería mecánica podría ser la trampa perfecta que un delincuente te ha tendido. Una simple botella de plástico vacía, discretamente encajada en el hueco de la rueda, puede ser suficiente para arruinarte el día, ¡ya que este método se ha convertido en una estafa clásica en los aparcamientos!